Archive for Comportamiento

Las Leyes de la Gestalt

La magia de la Gestalt… En este video se pueden ver las distintas leyes que la componen (cierre, uniformidad, similaridad, etc.) con muchos ejemplos destacados.

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Estudian como los mozos pueden memorizar pedidos sin memorizar

Para el mozo de sangre y profesión, es casi un pecado anotar. Nada de libretas ni ayudas memorias. Por eso, un grupo de científicos argentinos decidieron estudiar las técnicas para recordar los pedidos de los comensales y no equivocar en su entrega. Y la conclusión a la que llegaron fue que tienen una memoria operativa mucho más desarrollada que la común

El estudio fue encabezado por los científicos argentinos Facundo Manes, director de INECO y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, y Tristán Bekinschtein, neurobiólogo de INECO y de la Universidad de Cambridge. La técnica consistía en ir a un bar en grupo de ocho personas, hacer el pedido y, cuando el mozo no lo advertía, cambiar sus lugares.

Podían suceder dos cosas, según los científicos. La primera opción era que el recuerdo del mozo fuera sólo a través del recuerdo de las caras y qué había pedido cada una, entonces no tendrían problemas al servir el pedido de cada comensal. Si, por el contrario, la estrategia consistía en asociar el lugar en el que estaban sentados con el pedido, entonces hubieran servido los pedidos en la ubicación correcta, pero a la persona equivocada.

Los distintos errores que cometieron los camareros determinó que mezclaban esta técnica mixta: generan un mapa mental que vincula la cara de sus clientes con la ubicaciones específicas en la mesa y las asocian con sus pedidos. A esto, los científicos le pusieron el nombre de “método Tortoni” (por el mítico bar de Capital Federal ubicado en Avenida de Mayo). Según informa el diario Clarín, el estudio se inició dos años atrás y el terreno dónde se trabajó fueron los bares porteños clásicos como London City, Británico, La Ideal y el nombrado Tortoni.

Así, se evaluó la perfomance de 9 mozos con una experiencia de entre 9 y 17 años. En una primera ronda de pedidos, de los 9 sólo uno se equivocó. En cambio, apenas uno de los voluntarios no profesionales consiguió entregar la orden de manera correcta.

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Sigmund Freud: “Gobernar es una tarea imposible”

Me pareció muy interesante este artículo del blog que tiene en el diario MinutoUno.com la gente de la Fundación Buenos Aires. espero lo disfruten en todo este contexto eleccionario y partidista que padecemos todos los que vemos un poco más allá de los discursos falaces de nuestros gobernantes.

A los ciudadanos nos cuesta a veces acercarnos a ese campo difuso y poco comprensible que constituye la política.

La política y los políticos -mucho más en estos tiempos de elecciones- dan la imagen de  una impostura, en la que los ideales y los objetivos que son deseables para una sociedad, y que deberían definir el curso de las elecciones, se diluyen en una sucesión de imágenes, en intercambios de palabras vacías -siempre regulados por los grandes medios-, en una especie de guerra simbólica de todos contra todos.

Más allá de la responsabilidad de quienes ejercen el oficio de políticos en las sensaciones ciudadanas, vamos a mencionar algunos puntos que tienen relación con rasgos que caracterizarían las subjetividades políticas y lo político.

Los sujetos no tienen una esencia, es decir, alguien no se transforma en político,  sino en el seno de una sociedad y de ciertas prácticas y discursos que definen –entre otras cosas- lo que se espera y lo que no se espera de un político.

Los discursos, como los sujetos, también son históricos, están sujetos a cambios, y como fundamento de la política, explica en parte que esta misma esté en un proceso de transformación continua. No es lo mismo la política en tiempos de crisis y la de tiempos de bonanza, aunque ésta sea imaginaria. No es lo mismo el discurso político que aceptábamos como válido en los años noventa que el que aceptamos como válido en el 2009. Sin embargo, cuando escribo “discurso” en singular me sobreviene una duda: ¿existe alguna posibilidad de sintetizar la gran diversidad de expectativas sociales acerca de lo que es hacer política, y acerca de lo que se espera de los sujetos políticos?

¿No es la oposición permanente de los discursos –sobre lo que sería conveniente o no para una sociedad-, una característica propia de la política?

¿Existe en realidad, un consenso acerca de lo que la sociedad desea para sí? ¿Estamos en posibilidades de afirmar que queremos una sociedad que distribuya el ingreso, que exija a todos de acuerdo a sus posibilidades, que sea solidaria con quienes menos tienen, que promueva el cuidado de unos hacia otros? Y aunque lo estuviéramos, ya que se trata de principios generales con los que todos podríamos comulgar en mayor o menor medida, ¿estamos dispuestos a aceptar las medidas que implicaría la realización de cada objetivo para cada uno de nosotros?

En estos tiempos, aceptamos una política basada en la imagen, en la publicidad, en unos pocos slogans, tan solo algunos significantes, con los que nos sentimos convocados, sin que busquemos profundizar en su sentido o significación. Es el único elemento sobre el que se podría decir que hay consenso, el de la imagen.

Y cuando se pretende imponer una visión de la política y la sociedad, automáticamente se tiende a definir el comportamiento como autoritario o violento. Y es que siempre la asunción de una visión del mundo implica a un nosotros que asume la representación del todos, pero que resulta paradójicamente excluyente.

El nosotros incluye irremediablemente a unos y excluye a otros, no podría ser de otra manera. Porque al existir un nombre, una pertenencia, una identidad que convoque a un grupo de seres humanos –y la política no podría existir sin alguna forma de agrupación y de pertenencia que proporciona la idea de unidad- siempre alguien debe quedar afuera, y ese alguien se transforma en enemigo.

No podría existir entonces una identidad política que fuera universal, es decir, un nosotros para todos, que incluyera todas las diferencias existentes. Un nosotros todos llevaría a conformar nuevas afinidades, neutralizaría de alguna manera las diferencias, y no permitiría  emerger a ninguna de manera consistente. En ella se diluirían los distintos intereses y valores que constituyen el capital político de la sociedad y emergerían de todas maneras los conflictos.

Por eso el sectarismo y ciertas formas, aunque más no sean simbólicas, de violencia son parte de la lógica que constituye a la política, porque, siguiendo las palabras del filósofo Schmitt, ella se funda sobre la distinción entre amigos y enemigos. Incluso el Estado, que se pretende neutral y abarcador de todas las diferencias –sociales, económicas, éticas, culturales- no puede sustraerse a lo real que emerge de los antagonismos entre los sujetos y los grupos que lo conforman.

Articular las diferencias y a la vez representar los intereses de todos, parece ser una tarea titánica si la política conserva sus características esenciales, la de contener las semejanzas y diferencias de los sujetos y los grupos. A algo de esto se referiría Freud cuando decía que gobernar era una tarea imposible.

Lic. Marcia Maluf, de la Fundación Buenos Aires

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La Pedagogía del Caos

Extraído de la web oficial de la doctora Esther Díaz

El primer principio de la termodinámica postula que la energía total del universo se mantiene constante, no se crea ni se destruye, se transforma. Pero el segundo principio estipula que si bien la energía se mantiene constante, está afectada de entropía. Es decir, tiende a la degradación, a la incomunicación, al desorden. La enunciación del principio de entropía conmocionó a una ciencia que tenía como uno de sus principales bastiones la capacidad de predecir de manera determinista. Y, tan pronto como se conoció la tendencia al caos, se pensó en la autoaniquilación del universo. No obstante, existen posturas científico-epistemológicas optimistas, porque el caos no implica necesariamente la destrucción definitiva del sistema  afectado. Del caos puede también surgir el orden. Mejor dicho, un nuevo orden.

Ilia Prigogine, Premio Nobel de Química 1977, considera que se pueden esperar nuevos equilibrios surgidos de situaciones críticas, caóticas o que tienden a la incomunicación. Prigogine llega a esta conclusión a partir de sus estudios sobre estructuras disipativas. Se trata de sistemas altamente desordenados en los cuales la conducta imprevisible de un elemento del conjunto puede conducir a una reestructuración armónica. Estos sistemas de reintegración de fuerzas han sido estudiados, entre otras disciplinas,  en la física, la química, la informática, la biología y las ciencias sociales.

Pensemos una situación de crisis como la que se vivía en la decadencia del Imperio Romano. En medio de terribles fluctuaciones sociales comenzó a cobrar volumen una de las tantas sectas orientales que circulaban por el Imperio. Entre las escuálidas ruinas de un mundo que se derrumbaba surgieron tímidos brotes de subjetividades renovadas. La secta cristiana, una más de las tantas que pululaban entonces, se propagó de manera subterránea. No obstante, para la caída del Imperio, los cristianos contaban con una organización que les permitió constituirse en una fuerza de magnitud insospechada. Lo que se inició como dispersión, logró imponerse a las inveteradas costumbres romanas. Estamos frente a un caso de legalidad surgida de células sociales aparentemente incomunicadas entre sí.

Las estructuras disipativas abren una posibilidades de nuevas lecturas sobre la pedagogía. Pues, cambiando lo que hay que cambiar, también en los procesos educativos se producen situaciones que amenazan con ser caóticas. Pero que contienen entre sus propios elementos las condiciones de posibilidad para un cambio positivo. Ovbiamente, que una propuesta de este tipo implica un cambio de perspectiva respecto de la manera tradicional de pensar la educación. Pero tal vez también en esto convendría escuchar a Prigogine. Quien asegura que si revirtió los conceptos clásicos de la ciencia, no fue porque se lo haya propuesto a priori, sino porque estudiando el devenir de diferentes procesos, llegó a la conclusión que no siempre los procesos irreversibles conducen a un camino sin salida; que no se puedan revertir no necesariamente implica que se agoten. Pueden surgir nuevas posibilidades. O, dicho de otra manera, nuevas oportunidades.

En otras épocas se sostenía que la pedagogía debía conducir a la perfección del ser humano. En plena época tecnológica y digital, esos valores evidentemente están siendo descartados. Hoy el ideal del “hombre ilustrado” le está dejando su lugar al ideal de la capacidad de aprender. Antes el conocimiento se acumulaba, ahora se descarta. Mejor dicho, se aprenden cosas que en poco tiempo dejan de tener vigencia. Por ejemplo, los programas de computación que “envejecen” tan pronto como se los comienzan a manejar con cierta soltura. Se trata entonces de estar abiertos a nuevas capacidades e informaciones, más que a la adquisición definitiva de los conocimientos.

 El paradigma del mundo como un gran texto que debe ser leído de manera lineal, siguiendo una cadena de causas y efectos, se desvanece en favor de la realidad como un hipertexto con varias entradas. Actualmente, el mundo de los argumentos debe compartir espacios con  las imágenes. La pantalla convive con el libro; la escritura con el mundo de las imágenes; y la concisa realidad cotidiana con la sugerente realidad virtual. Es verdad que la actual intoxicación de información trae aparejados varios incovenientes, pero no deja de aportar sus ventajas. Es un inconveniente, por ejemplo, la “desaparición del tiempo”. La mayoría de los contemporáneos activos nos quejamos por la falta de tiempo. La simultaneidad informática y mediática nos obliga a reacciones instantáneas y nos aleja de la reflexión. Además, la desaparición de las distancias y el surgimiento de comunicaciones compulsivas nos incitan a integrarnos a diferentes redes informáticas (E-mail, Internet, fax, sumados a las comunicaciones ya tradicionales como el correo, el telégrafo y el teléfono). 

 Las formas humanísticas de la meditación y la crítica han entrado en crisis. Pero la crisis no necesariamente desemboca en caminos sin salida. Nos estamos enfrentando con desafíos pedagógicos  desconocidos hasta el presente. Indignarse por lo que una época histórica dejó detrás puede ser legítimo. Pero no ayuda a recuperar lo perdido, ni ayuda tampoco a interactuar con las nuevas formaciones culturales. La reflexión pedagógica no puede, o no debe, prescindir de las realidades actuales. Nuestro presente ha generado una episteme polifacética. Los territorios de cada disciplina de estudio ya no están determinados de manera férrea. Los márgenes epistemológicos de las distintas ciencias se flexibilizan y sus corpus se hacen más complejos.

Por otra parte, en ética se asiste a una pluralidad de códigos. Cada vez se presta más atención al respeto por la diferencias y a la posibilidad de aceptar (al menos en teoría) las posturas ajenas por disímiles que sean a las propias. Las actuales prácticas sociales, científicas y morales le exigen a la pedagogía teorías acordes con la época que nos tocó vivir. La consideración del conocimiento y de las subjetividades como construcciones históricas no puede dejar de lado la incidencia del azar y de la libertad. Tampoco la posibilidad de las crisis o del caos. Hemos arribado al fin de las certidumbres. La naturaleza y el ser humano distan mucho de ser previsibles. Pero ello no impide estudiarlos ni conocerlos. Exige, más bien, tratar de comprenderlos no ya como objetos de estudio, sino como sujetos de diálogo. Estamos en el umbral de un nuevo capítulo de la historia de la pedagogía. Nuestro desafío, entonces, es pensar, discutir y construir esta disciplina científica en continuo proceso de cambio: una pedagogía de lo previsible, pero también del devenir – en última instancia – una pedagogía del presente que no reniega del pasado pero que apuesta al futuro.

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Lavado de Cerebro

En este nuevo post presento este video de una serie española llamada “Redes” que aborda la temática humanista, especialmente de la Psicología. Aquí hablaremos del proceso de “Lavado de Cerebro”, muy común en ámbitos de las sectas y algunos políticos mesiánicos. Saludos…

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Pulsión de Muerte en la Teoría Psicodinámica

“… cosas terribles, muchas hay, pero ninguna más terrible que el Hombre…” (“Antígona” de Sófocles.)

El dios griego Thanatos

El dios griego Thanatos

Con este fragmento literario acerca de la condición humana y la aseveración de su “terribilidad”, quisiera comenzar el presente ensayo, con el cual pretendo contestarme el autocuestionamiento atormentador acerca de la existencia de la Pulsión de Muerte, inherente al Sujeto del psicoanálisis, tanto en su vertiente ontológica como cultural. Este cuestionamiento surge de la pregunta por el orden de la civilización y la continuidad de la Historia de ésta; esta pulsión supondría un constante aniquilamiento de la cultura a través de la exteriorización de la agresividad, por ejemplo, en la violencia interindividual e intergrupal.

En vista de lo anterior enunciaré algunos supuestos explicándolos brevemente y así vislumbrar alguna respuesta. Sin embargo, estas explicaciones estarán algo perjudicadas por mi ignorancia en cuanto a algunos puntos del tema que aún no logro cuajar, pero como dice Freud ” si no se puede avanzar volando, bueno es progresar cojeando pues está escrito que no es pecado el cojear”.

Para comenzar, definiré a grandes rasgos el significado e importancia de la pulsión dentro de la dinámica psicoanalítica. Para comprender de dónde surge el concepto de pulsión, se debe considerar que existen dos tipos de excitación a las que se somete el organismo, las cuales se rigen bajo el “principio de la constancia”. Estas excitaciones son: excitaciones externas (de las que el individuo puede protegerse) y excitaciones internas (de las que el individuo no puede escapar), gracias a las cuales se constituye el funcionamiento del aparato psíquico. Estas excitaciones internas constituyen la “pulsión”.

La pulsión supone un proceso dinámico, consistente en un movimiento de una carga energética que hace tender al organismo hacia un fin. La pulsión tiene su fuente (estado de tensión interno), su fin (terminar esta tensión) y, un objeto (gracias al que puede alcanzar su fin).

El término pulsión se caracteriza por la idea de “movilidad energética” algo así como un “empuje”. En cuanto al objeto de la pulsión, éste es variable y depende de las contingencias, pero su elección está en relación con la historia de vida del sujeto que lo elige. Por otra parte, los fines de esta pulsión pueden ser múltiples y parciales, y dependen de fuentes somáticas, las que, a su vez , son múltiples y susceptibles de adquirir y de mantener una función prevalente (por ejemplo, las zonas erógenas). Por último, cuando se habla de empuje se hace referencia a la “exigencia de trabajo impuesta al aparato psíquico” (ver en “Pulsión y destino de pulsión”).

Freud empieza a analizar el problema de la pulsión en sus estudios acerca de la sexualidad, descubriendo que la pulsión sexual se diferencia de otras pulsiones. Así entonces, en una primera teoría de la pulsión, se diferencian las siguientes: las pulsiones sexuales y las pulsiones de autoconservación (funciones para la conservación del yo, por ejemplo el hambre). Luego este dualismo se modifica, y se oponen pulsión de muerte y pulsión de vida, modificándose la función y la situación de las pulsiones en el conflicto. Ahora ambas se conciben como residentes en el Ello, y como principios fundamentales que presiden la actividad del funcionamiento del organismo, y se concebirá a la “pulsión como la fuerza cuya existencia se postula en el trasfondo de las tensiones generadoras de las necesidades del Ello” ( ver en “Esquema del Psicoanálisis”). Por lo tanto, considerando esta dualidad en la segunda teoría de las pulsiones explicitada en “Más allá del principio del placer”, mencionaré los supuestos en cuanto a la pulsión de vida (Eros) y a la pulsión de muerte (luego llamada Tánatos):

La pulsión de vida consiste en la conservación de las unidades vitales existentes y en la constitución de unidades más amplias. Existiría una tendencia a producir y mantener la cohesión de las partes de la sustancia viva y el organismo individual aspira a mantener su unidad y su existencia. El principio subyacente a esta pulsión es el de ligazón de unidades orgánicas de organización cada vez más complejas. Dentro de esta pulsión se encuentran la pulsión sexual (constitución de unidades vitales más complejas) y la pulsión del yo (conservación de las unidades simples).

En cuanto a su contraparte, la Pulsión de muerte tiende a la reducción completa de las tensiones, o sea, a disolver al ser vivo al estado de materia inorgánica, tendencia a la destrucción de las unidades vitales, a la nivelación de las tensiones y al retorno al estado inorgánico, considerado como el estado de reposo absoluto. Las pulsiones se dirigen primariamente hacia el interior, tendiendo a la autodestrucción (pulsión de destrucción), y en un segundo momento se dirigirían hacia el exterior (pulsión agresiva). Esta idea de que la pulsión de muerte es el empuje por el retorno a la materia inorgánica supone la concepción de que todo ser vivo fue en un “antes” un “ser no vivo”; por lo tanto, la satisfacción de la pulsión sería un retorno a un estado anterior. La pulsión, destructora del organismo hacia sí mismo, hace tender al deseo de desintegrarse y de conducirse hacia un estado de inorganicidad, pero este deseo se convierte en inofensivo cuando pasa de la pulsión destructiva hacia la pulsión agresiva, o sea, hacia un objeto externo, misión facilitada por la constitución del sistema orgánico vinculado a la musculatura. Para Freud, parte de esta pulsión agresiva se pone al servicio de la sexualidad, por ejemplo en el sadismo. Cuando la pulsión destructiva se convierte en pulsión agresiva, parte de ella permanece en el organismo evidenciándose en el proceso del masoquismo primario. Las pulsiones de muerte se contraponen a las de vida en esta nueva concepción teórica, ya que las anteriores pulsiones esbozadas por él (autoconservación y sexuales) constituyen en esta nueva visión de la pulsión, las pulsiones de vida. El principio que rige directamente esta pulsión es el de “Nirvana”, ya que éste es el principio económico de la reducción de las tensiones a cero, en tanto el principio del placer representa la exigencia de la libido.

Ahora bien, considerando el cuestionamiento que hago en la introducción del presente ensayo, veo la relevancia de definir el concepto de “agresividad”, concebida como la tendencia o conjunto de tendencias evidenciadas en conductas reales o fantasmáticas dirigidas a dañar a otro, a destruirlo. Esta agresividad puede adoptar modalidades distintas de la acción motriz, ya que no hay conducta que no pueda funcionar como agresión; actúa precozmente en el desarrollo del sujeto, subrayando el complejo juego de su unión y desunión con la sexualidad. Dentro de la teoría psicoanalítica, se considera a la agresión con un sustrato pulsional único en el concepto de pulsión de muerte. La agresividad es descubierta en el trabajo terapéutico a través de la resistencia de los pacientes a la cura, la clínica del duelo y melancolía, el sentimiento de culpabilidad inconsciente, etc. Los sentimientos hostiles expresados en el odio, Freud no los concibe como surgidos desde un amor negativo, sino que tienen su propio origen, el de la lucha del yo por su conservación y afirmación, y en esta esfera de la autoconservación relacionada con el peligro ante un objeto externo, la pulsión se expresa a través del deseo de apoderamiento del objeto, que en su primer momento sucede como indiferente para el sujeto, pero luego aparece como acontecido cuando se hace la vuelta hacia la persona (masoquismo).

Por otra parte, un extracto de la pulsión de muerte se pone al servicio de la pulsión sexual, y hallamos aquí el sadismo como tal, y otra parte de la pulsión de muerte no se dirige al exterior, permaneciendo en el organismo reconociéndose aquí el masoquismo originario. Esta idea luego es transformada explicándose así: Freud ve en las formas de masoquismo, un fenómeno derivado, en cuanto que sólo indicarían, la regresión a un masoquismo primario. La noción de agresión que Freud desarrolla, es distinta al clásico concepto de agresión descrita como un modo de relación con otro a través de la violencia, ya que para Freud la pulsión de muerte al tener su origen en el propio sujeto, supone que la autoagresión es el principio mismo de la agresividad.

Considerando las nociones conceptuales expuestas anteriormente, desarrollaré dentro de lo posible, o mejor dicho dentro de los límites reales, las interrogantes que me surgen a partir de esta noción de pulsión de muerte. Antes de esto quisiera advertir que las siguientes interrogantes y sus argumentos explicativos, las haré desde un punto de vista más ligado a la dinámica cultural que a la individual (aun cuando se supone una a partir de la otra).

Ante la afirmación planteada por Freud en “Más allá del principio del placer” de que “toda vidatiene como meta la muerte”, ya que todas las motivaciones de la vida sólo son rodeos hacia la muerte, la pregunta más evidente que podría surgir del argumento pulsional de Freud es la siguiente: ¿cómo se explica que en la historia de la cultura, la destrucción de la vida humana y animal ha progresado, en medios y fines, junto con el progreso de la civilización?, ¿cómo es posible que la crueldad y el odio que hoy son actualizados a través de mediaciones materiales cada vez más refinadas, cada vez más invisibles y cada vez más espantosas, (como por ejemplo en la exterminación científica de los hombres), han aumentado a la par con la posibilidad de eliminar esta opresión, a través por ejemplo, en los avances de la salud, de la educación, el acceso cada vez más masivo a producciones artísticas, etc.?.

Una explicación posible a esta dolorosa interrogante es la de que a lo largo de la historia de la civilización, de la productividad en el trabajo y el progreso de la técnica surge el deseo de apoderamiento y de control sobre la naturaleza, de la agresión hacia un objeto externo (ya que la naturaleza es dada al yo como un objeto contra el que tiene que luchar aun cuando esta lucha por el control comienza por el control de las pulsiones yoicas y sexuales). En esta lucha contra la naturaleza como un otro, se obtiene el control sobre ella. A partir de este control sobre la naturaleza se tiene la ilusa esperanza de poder satisfacer todas las necesidades individuales tanto de conservación como las sexuales, pero ante la argumentación de que la naturaleza no tiene los suficientes medios como para satisfacer a todos los individuos, surge la destructividad hacia los demás individuos en esta lucha por la existencia.

La lucha primigenia por los medios de subsistencia, es observable en el mito de la horda primitiva, en la que el padre es el monopolizador de los objetos de satisfacción: él controla la vida de sus hijos a través de la violencia ejercida a través de la prohibición simbolizada en su autoridad de padre. Entonces, ante esta permanente prohibición y frustración por no poder satisfacer sus pulsiones de vida, los hijos matan al padre y lo devoran satisfaciendo así, su pulsión agresiva. Pero luego, considerando la introyección de las prohibiciones del padre en los propios hijos a través de una conciencia moral, estos hijos sin padre, sienten un gran remordimiento por el amor que le tenían a este padre coartador, creándose así el superyo por identificación. Por lo tanto para Freud el tema de la culpa es fundamental en el desarrollo de la civilización. Esta culpa es manifestada a través de la restricción autoimpuesta por el grupo de hijos para evitar la repetición del acto. Por esta razón, el hombre reprime este acto, pero de generación en generación esta pulsión revive, en forma de rebelión ante el orden establecido de injusticia y miserias, o bien ante el deseo inherente del ser humano de un poder sobre otro. Sin embargo esta pulsión es reprimida a beneficio de la continuidad de la civilización ya que al ser actualizada la pulsión agresiva hacia la autoridad (el padre) se atentaría contra las bases mismas del progreso de la cultura (su autoconservación). Entonces a través de la presencia de culpa dentro de la conciencia moral el superyo castiga tanto el acto, como el deseo de actualizar el acto que atenta contra la autoconservación de la civilización.

De lo anterior, se podría concluir que Eros, sobre la base de la renunciación a la agresión, placer excesivo y sin límites, empieza su trabajo cultural de combinar la vida en unidades cada vez más amplias, o bien de conservar las unidades ya existentes.

En síntesis este punto se puede resumir a partir de dos preguntas con sus respectivas respuestas: considerando que para Freud la civilización está fundada en la supresión de las pulsiones: ¿Por qué el exceso de Eros no es permitido, tanto como pulsión de conservación como pulsión sexual? ¿Por que el exceso de Tánatos la civilización no lo permite?. La respuesta a la primera interrogante es que, considerando que Eros tiende a la expansión, a la autosublimación a través de relaciones duraderas, a la lucha por eternizarse en el tiempo, esta tendencia encuentra su resistencia en el campo de la necesidad, o sea, en la no existencia de los medios materiales suficientes para satisfacer a este Eros en su totalidad. En tanto, la respuesta a la segunda pregunta es que el Tánatos, al ser su tendencia el lograr el final del tiempo, o sea la inexistencia de la eternidad, atentaría contra la continuidad de la civilización.

Volviendo al tema de la introyección de la culpa en beneficio de la civilización, esta culpa opera como medio autorrepresivo ya que cada individuo contribuye a la civilización a partir de sus propias renuncias de deseo, y estas renuncias varían con el grado de madurez que alcanza en cada etapa la historia de la civilización a través del dominio racional alcanzado sobre la naturaleza y la sociedad, sobre la base de nuevos medios cada vez más sofisticados o mejor dicho tecnológicos (eficaces, rápidos, anónimos, impersonales) sobre la naturaleza y sobre los demás individuos para la dominación de las pulsiones. Estos medios eficaces de dominación sobre la naturaleza ya no los percibe el individuo o el grupo social como impuesto por un Padre, ya que la imagen paterna va sustituyéndose por figuras cada vez más lejanas y más impersonales, hasta llegar a este sombrío poder de un Destino, no cognocible y, menos increpable. Por esta razón, burdamente argumentado, podríamos decir que existe una relación directa entre el crecimiento en la manifestación de Eros con relación al Tánatos y viceversa, o sea mientras más Eros, más Tánatos y mientras más Tánatos, más Eros. De esta manera “tenemos a la cultura como la gran empresa de hacer que la vida prevalezca sobre la muerte, teniendo como arma suprema el usar la violencia interiorizada contra la violencia exteriorizada; suprema astucia ésta de hacer que la muerte trabaje contra la muerte”(ver en “Freud: una interpretación de la cultura”). Así entonces, Eros se impone a Tánatos en el control de la agresión a través de la ley y el orden, de la necesidad de la productividad en el trabajo para el progreso de la civilización, de la necesidad, también, de evitar los horrores de la guerra, del genocidio, de los fanatismos, de las crecientes “ilusiones” por las cuales los hombres intentan explicarse su existencia, etc.; y a su vez el mismo progreso de esta civilización que controla por todos los medios que puede a la pulsión destructiva y agresiva, agrede el exceso de Eros (como pulsión sexual, por ejemplo) aumentando la magnitud de la sublimación de la sexualidad, en el trabajo productivo, en la actividad artística y primariamente, en el interés de que los infantes dejen atrás esa etapa de la perversión polimorfa en la cual el Eros se deposita en varias zonas corporales, para que el individuo, si es que puede, se convierta en un individuo maduro sexualmente a través de la heterosexualidad monogámica.

Si bien muchas nociones me son inexplicables dentro de mis primeros pasos en el conocimiento de la teoría psicodinámica (y obviamente muchas consideraciones dejo en el camino), sólo a través de este “burdo” argumento puedo explicarme, a grandes rasgos, la noción de Pulsiones contrapuestas luchando eternamente a lo largo de la historia, tanto del individuo como de la cultura, y como para Freud la especulación no es impedimento en el “intento de perseguir y agotar una idea” en el desarrollo del conocimiento, como bien lo expresa en “Más allá del principio del placer”, me permito a mí misma tomar ese sendero de llegada a la verdad del problema.

Bibliografía:

  • Freud, Sigmund.(1954). Pulsión y destino de pulsión. En Obras Completas. Ed. Amorrortu.
  • Freud Sigmund. (1954). Más allá del principio del placer. En Obras Completas. Ed. Amorrortu.
  • Freud Sigmund. (1954) Esquema del Psicoanálisis. En Obras Completas. Ed. Amorrortu.
  • Freud Sigmund. (1954) El problema económico del masoquismo. En Obras Completas. Ed. Amorrortu.

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Los fans de música clásica y los del heavy metal se parecen mucho

Black Sabbath, la banda pionera de uno de los géneros más alucinantes de la música universal: el Heavy Metal

Black Sabbath, la banda pionera de uno de los géneros más alucinantes de la música universal: el Heavy Metal

Como los melómanos a la música clásica, los del metal son creativos y se sienten a gusto, señala el estudio realizado durante los últimos tres años por Adrian North, profesor de psicología de la Universidad Heriot-Watt de Edimburgo.

Los admiradores del heavy metal comparten “un amor por la magnificencia”, que los predispone a apreciar de la misma manera algunas obras de música clásica. “Aparte de las diferencias de edad, es fundamentalmente el mismo tipo de personas”, asegura el profesor North. “Muchos seguidores de heavy metal le dirán que también les gusta Wagner porque es grandioso, ruidoso y exuberante”.

Asimismo, el estudio demuestra que al contrario de las ideas recibidas, los aficionados al heavy metal tienen un temperamento afable, no son los más vehementes en el trabajo y les falta confianza en ellos mismos. Al revés que los admiradores de música clásica, que tienen una buena opinión sobre ellos mismos, explica el estudio. “El público siempre ha estereotipado a los amantes del heavy metal como deprimidos y suicidas, como un peligro para la sociedad y para sí mismos. Sin embargo son personas muy delicadas”, nota Adrian North.

Según el estudio, los apasionados por el country son trabajadores, los

Johann Sebastian Bach, una gran influencia y un genio...

Johann Sebastian Bach, una gran influencia y un genio...

admiradores de rap son sociables, y los de jazz tienen espíritu de innovación y una gran autoestima. “Nosotros siempre habíamos sospechado que existía un vínculo entre los gustos musicales y la personalidad”, explicó North. “Esta es la primera vez que hemos sido capaces de observarlo en detalle. Nadie había realizado antes un estudio a esta escala”.

Más de 36.000 personas en todo el mundo fueron interrogadas para este estudio, donde opinaron sobre 104 estilos musicales y respondieron a preguntas sobre su personalidad.

P.D.: El autor y compilador de este blog adhiere a esta idea.  Las investigaciones acerca de la relación entre los gustos musicales y los perfiles de personalidad son una realidad en nuestra sociedad moderna. ¡¡Viva el Heavy Metal!!

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Cómo entender y tratar la depresión con Terapia Cognitiva Post-Racionalista

En esta presentación el psicólogo Alfredo Ruiz analiza la depresión como un trastorno del estado del ánimo.
Diferencia la reacción depresiva normal que pertenece a la experiencia humana, de la depresión clínica en la cual la persona ve su vida seriamente afectada.
Así, se explican los síntomas de depresión como desbalances afectivos emocionales que la persona no puede asimilar, y que por lo tanto le provocan síntomas clínicos como profunda tristeza, desánimo, sentimiento de culpa, etc.
Finalmente, describe el tratamiento de la depresión -sin medicamentos- usando la terapia cognitiva post-racionalista.

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Las Leyes de la Gestalt (en construcción)

Las leyes de la percepción fueron enunciadas por los psicólogos de la gestalt,(Max Wertheimer, Wolfgang Köhler y Kurt Koffka); quienes en un laboratorio de psicología experimental observaron que el cerebro humano organiza las percepciones como totalidades (Gestalts) de acuerdo con ciertas leyes a las que denominaron “leyes de la percepción”. Estas leyes enuncian principios generales, presentes en cada acto perceptivo demostrando que el cerebro hace la mejor organización posible de los elementos que percibe, y asimismo explican cómo se configura esa “mejor organización posible”  a través de varios principios: Las leyes de la gestalt. Posteriormente estas leyes y la mirada, ya no de una percepción en un momento sino del universo cognoscible como una totalidad, fueron tomadas por diversas disciplinas en ámbitos tan diversos como la comunicación, la arquitectura, la sociología, la psicología social, la ecología, y otras. La, en su momento cuestionada, frase de Kohler “El todo es diferente de la suma de las partes” sintetiza lo sostenido por los experimentalistas acerca de que percibimos totalidades y que cada parte pierde el valor que tiene en el contexto y  posiblemente sus cualidades al ser retirada del mismo. No es difícil si pensamos, por ejemplo, que el filamento de una lámpara incandescente perdería sus atributos y su finalidad si es retirado de la misma.  Esta idea de mirar el mundo a través de la óptica de las totalidades, configuraciones complejas o gestalts no es original de la psicología de la gestalt, sino que muchas civilizaciones antiguas veían a la naturaleza como un todo vivo en el que cada elemento estaba relacionado con los demás de una manera decisiva para el todo y para sus componentes. Esto será retomado por Kurt Lewin, quien estudiara las dinámicas presentes entre los componentes de un campo, en su teoría del campo y aplicará estos conceptos originalmente de topoloigía a los grupos humanos. Y posteriormente surgirá la Teoría general de los sistemas que irá un poco más allá y la idea continuará evolucionando al abrigo del paradigma actual del pensamiento complejo que hoy día estas ideas nos permiten manejar conceptos como el de ecosistema, donde un pequeño acto puede alterar dramáticamente un sistema completo (ej. teoría del caos: evento de la mariposa).
En un principio las leyes de la percepción fueron aplicadas mayormente a lo visual, aunque Köhler habla en su libro “psicología de la forma” de las gestalts usando el ejemplo de acordes musicales. La configuración de las percepciones auditivas  por tanto también responde a las mismas leyes y posiblemente sean aplicables a otras vías de percepción. Estas enunciaciones fueron fundamentales para desentrañar el funcionamiento de la psique, partiendo de la base de que la percepción es la vía de adquisición del conocimiento del mundo y por lo tanto determinante en el posterior desenvolvimiento y configuración de la psique. Cómo percibimos sienta las bases y signa definitivamente cómo pensamos, ya que lo primero que se nos presenta es la percepción y el primer desafío es interpretar esa percepción. Para hacer esta interpretación habrá personas que continuamente nos estén explicando qué significa eso que percibimos, organicen para nosotros ese “caos” y lo aclaren, ayudandonos a discriminar, nominándolo, estableciendo jerarquías e interrelaciones entre el mundo conocido y cada nuevo concepto. Definir, jerarquizar y convalidar ó disconfirmar las percepciones tanto las propias (autopercepciones) como las de lo externo es un arduo trabajo que sin duda da cuenta de la relación que vamos estableciendo con el ambiente. Nos enseñan -como dice Castaneda-, una “descripción del mundo” que pasa a ser la interpretación válida de nuestro mundo y sienta las bases de lo que llamaremos “la realidad”. Conforme crecemos, las percepciones se convierten en totalidades cada vez más complejas, a las que se incorporan elementos tanto externos como internos, dando lugar al pensamiento de un adulto. Esto contituye -volviendo a Castaneda- el diálogo interno que sostenemos permanentemente con nosotros mismos que describe todo lo que existe para nosotros, incluidos nosotros mismos. El modo único en que cada uno organiza sus percepciones determinará de algún modo cómo organizará de adulto sus pensamientos y por lo tanto su experiencia de la realidad. Por eso este es el punto de partida, porque una percepción caótica implicará caos en las representaciones de lo percibido y en los procesos de pensamiento.
Por ultimo las leyes de la gestalt no actúan de modo independiente, aunque se las enuncie por separado; actúan simultáneamente y se influencian mutuamente creando resultados, en ocasiones difíciles de prever, estas leyes se ajustan también a las variables tiempo y espacio (variables subjetivas) y como sucede con las personas que se entrenan para captar el arte abstracto, son sensibles al aprendizaje.
Max Wertheimer

Max Wertheimer

Las leyes de la percepción fueron enunciadas por los psicólogos de la gestalt, (Max Wertheimer, Wolfgang Köhler y Kurt Koffka); quienes en un laboratorio de psicología experimental observaron que el cerebro humano organiza las percepciones como totalidades (Gestalts) de acuerdo con ciertas leyes a las que denominaron “leyes de la percepción”. Estas leyes enuncian principios generales, presentes en cada acto perceptivo demostrando que el cerebro hace la mejor organización posible de los elementos que percibe, y asimismo explican cómo se configura esa “mejor organización posible”  a través de varios principios: Las leyes de la gestalt. Posteriormente estas leyes y la mirada, ya no de una percepción en un momento sino del universo cognoscible como una totalidad, fueron tomadas por diversas disciplinas en ámbitos tan diversos como la comunicación, la arquitectura, la sociología, la psicología social, la ecología, y otras. La, en su momento cuestionada, frase de Kohler “El todo es diferente de la suma de las partes” sintetiza lo sostenido por los experimentalistas acerca de que percibimos totalidades y que cada parte pierde el valor que tiene en el contexto y  posiblemente sus cualidades al ser retirada del mismo. No es difícil si pensamos, por ejemplo, que el filamento de una lámpara incandescente perdería sus atributos y su finalidad si es retirado de la misma.  Esta idea de mirar el mundo a través de la óptica de las totalidades, configuraciones complejas o gestalts no es original de la psicología de la gestalt, sino que muchas civilizaciones antiguas veían a la naturaleza como un todo vivo en el que cada elemento estaba relacionado con los demás de una manera decisiva para el todo y para sus componentes. Esto será retomado por Kurt Lewin, quien estudiara las dinámicas presentes entre los componentes de un campo, en su teoría del campo y aplicará estos conceptos originalmente de topoloigía a los grupos humanos. Y posteriormente surgirá la Teoría general de los sistemas que irá un poco más allá y la idea continuará evolucionando al abrigo del paradigma actual del pensamiento complejo que hoy día estas ideas nos permiten manejar conceptos como el de ecosistema, donde un pequeño acto puede alterar dramáticamente un sistema completo (ej. teoría del caos: evento de la mariposa).

En un principio las leyes de la percepción fueron aplicadas mayormente a lo visual, aunque Köhler habla en su libro “psicología de la forma” de las gestalts usando el ejemplo de acordes musicales. La configuración de las percepciones auditivas  por tanto también responde a las mismas leyes y posiblemente sean aplicables a otras vías de percepción. Estas enunciaciones fueron fundamentales para desentrañar el funcionamiento de la psique, partiendo de la base de que la percepción es la vía de adquisición del conocimiento del mundo y por lo tanto determinante en el posterior desenvolvimiento y configuración de la psique. Cómo percibimos sienta las bases y signa definitivamente cómo pensamos, ya que lo primero que se nos presenta es la percepción y el primer desafío es interpretar esa percepción. Para hacer esta interpretación habrá personas que continuamente nos estén explicando qué significa eso que percibimos, organicen para nosotros ese “caos” y lo aclaren, ayudandonos a discriminar, nominándolo, estableciendo jerarquías e interrelaciones entre el mundo conocido y cada nuevo concepto. Definir, jerarquizar y convalidar ó disconfirmar las percepciones tanto las propias (autopercepciones) como las de lo externo es un arduo trabajo que sin duda da cuenta de la relación que vamos estableciendo con el ambiente. Nos enseñan -como dice Castaneda-, una “descripción del mundo” que pasa a ser la interpretación válida de nuestro mundo y sienta las bases de lo que llamaremos “la realidad”. Conforme crecemos, las percepciones se convierten en totalidades cada vez más complejas, a las que se incorporan elementos tanto externos como internos, dando lugar al pensamiento de un adulto. Esto contituye -volviendo a Castaneda- el diálogo interno que sostenemos permanentemente con nosotros mismos que describe todo lo que existe para nosotros, incluidos nosotros mismos. El modo único en que cada uno organiza sus percepciones determinará de algún modo cómo organizará de adulto sus pensamientos y por lo tanto su experiencia de la realidad. Por eso este es el punto de partida, porque una percepción caótica implicará caos en las representaciones de lo percibido y en los procesos de pensamiento.
Por ultimo las leyes de la gestalt no actúan de modo independiente, aunque se las enuncie por separado; actúan simultáneamente y se influencian mutuamente creando resultados, en ocasiones difíciles de prever, estas leyes se ajustan también a las variables tiempo y espacio (variables subjetivas) y como sucede con las personas que se entrenan para captar el arte abstracto, son sensibles al aprendizaje.

Leyes Generales

Ley general de la figura y fondo 03

Ley general de la figura y fondo

Figura: es un elemento que existe en un espacio o “campo” destacándose en su interrelación con otros elementos.
Fondo: Todo aquello que no es figura, es la parte del campo que contiene elementos interrelacionados que sostienen a la figura que por su contraste tienden a desaparecer.
Influencia en lo Psíquico
La percepción se efectúa en forma de “recortes”; percibimos zonas del campo perceptual en las que centramos la atención y a las que llamamos “figura” y zonas circundantes que quedan justamente en un plano de menor jerarquía a la que denominamos “fondo”. Este fenómeno tiene que ver con la anatomía del ojo, cuya  retina en su zona central posee  una mayor cantidad de receptores que en la zona periférica lo que ofrece una zona de mayor definición. de la misma forma funciona la conciencia, con un foco al que llamamos “figura”. El conjunto figura-fondo constituye una totalidad o gestalt. Esto significa que no existe figura sin un fondo que la sustente (aunque el fondo justamente esté constituido por un espacio vacío. Según el lugar donde posemos la atención pueden emerger diferentes figuras desde lo que antes era fondo. Por ejemplo, en una obra teatral podemos mirar a la primera actriz y hacer figura en toda ella, o en un detalle de su traje, pero también podemos al instante siguiente cambiar a un detalle del decorado que será a nueva figura y la primera actriz pasará a ser parte del fondo. En ocasiones el conjunto está compuesto por estímulos de igual intensidad como es el caso de los perfiles y el cáliz que vemos a la izquierda, y en ocasiones los campos difusos e inestructurados o cambiantes dificultan la posibilidad de aislar y percibir una figura, es decir de diferenciar figura-fondo. Esto muchas veces nos sucede frente a situaciones en las que no podemos hacer figura y aislar un componente porque varios de ellos se nos imponen o ninguno. La percepción de campos inestructurados o difusos  provoca un efecto desestructurante sobre la psiquis, confunde. Como sucede con las obras de arte abstracto, siempre intentamos darle un ordenamiento y una interpretación conforme a la propia experiencia. En esta característica se basan los psicodiagnósticos como el Rorschach.
La percepción subliminal sería la percepción de aquella parte del fondo que nunca llega a hacerse figura, por lo tanto no es susceptible de atención. Sin embargo el fondo sostiene a la figura, por lo tanto los elementos del fondo están presentes en la percepción aunque nunca emerjan como figura.  Esto puede observarse en las ultimas dos láminas, en las que la figura puede ser el quijote o los ancianos, sin embargo hay rostros ocultos en la composición que si no se hacen figura de todos modos serán percibidos subliminalmente.
6Ley general de la buena forma (simplicity) (organización)
Los elementos son organizados en figuras lo más simétricas, regulares y estables que sea posible.
Influencia en lo Psíquico
La ley de la buena forma se basa en la observación de que el cerebro intenta organizar los elementos percibidos de la mejor forma posible, esto incluye el sentido de perspectiva, volumen,  profundidad etc. El cerebro prefiere las formas integradas, completas y estables. Esta ley de alguna manera involucra a otras leyes, ya que el cerebro prefiere también  formas cerradas y /o continuas o simétricas (ley del cierre; ley de la continuidad), con buen contraste (figura- fondo) es decir, definidas.
Esta ley se expresa en un nivel del pensamiento cuando rechazamos algo o alguien inacabado o defectuoso. Hay personas que al ver una casa la imaginan con todas las mejoras que harían y otras solo ven “lo que se ve”. Cada uno tiene una tendencia a la búsqueda de buenas formas en lo que percibe,
A veces intentamos definir aquello que no está definido, poner rótulos, y/o encasillar es una forma de intentar dar una forma acabada a algo que no la tiene; porque lo difuso o ambiguo transmite la sensación de es desconocido y esto despierta cierta inquietud y/o malestar al ser percibido como un campo difuso, donde no hay figuras claras. Como ver un plato entero, y verlo roto en pedazos, muchas veces el primer impulso al levantar los trozos  es unirlos para recobrar la percepción del todo, la buena forma. En las figuras de al lado la percepción intenta resolverlas en cosas conocidas como un elefante o unas columnas aunque no lo son. Así en la última figura por ejemplo solo tiene sentido si miramos una parte de la figura, la inferior o la superior, pero cuando intentamos organizarla como un “todo” entonces aparece la dificultad.

Leyes Particulares

completudLey del cierre o de la completud
Las formas cerradas y acabadas son más estables visualmente, lo que hace que tendamos a “cerrar” y a completar con la imaginación  las formas percibidas buscando la mejor organización posible.
Influencia en lo Psíquico
Las formas abiertas o inconclusas provocan incomodidad y existe una tendencia a completar con la imaginación aquello que falta. En esto se basan algunos funcionamientos psíquicos, por ejemplo cuando con algunos indicios saco una conclusión aunque no haya percibido la totalidad de los detalles de la situación. Percibo por ejemplo un triángulo, aunque de hecho no esté allí. La ley de cierre asimismo nos mueve a que, cuando una persona se interrumpe, intentemos concluir su frase. Por ejemplo: “si ahora yo… ”      Esta frase deja la sensación de que algo falta y el deseo de saber qué sigue, se trata de la ley de cierre expresada en el ámbito psíquico, a veces cobra la forma del prejuicio (un completamiento imaginario que requiere desinformación). Lo mismo ocurre al oír una melodía que no resuelve. Las formas abiertas invitan a ser cerradas, por eso quedan mucho más presentes los finales abiertos.
ALLPORT y POSTMAN (1947) en su estudio sobre el rumor lo definen como algo inacabado, difuso o ambiguo y el proceso de rumor es un proceso en que se busca según ellos una mejor “gestalt” algo más significativo, más completo coherente y con más significado como respuesta a una situación confusa, y dentro de ese proceso se van ensamblando hipótesis que develen o completen lo que falta.
slide0003_image003Ley del contraste
La posición relativa de los diferentes elementos  incide sobre la atribución de cualidades (como ser el tamaño) de los mismos.
Influencia en lo Psíquico
En el terreno de lo psíquico esta ley de la percepción se utiliza para hacer comparaciones entre diferentes situaciones y contextos. En este sentido aunque los valores absolutos (medidas)  se mantienen, el explorar los valores relativos puede hacer que una situación cobre un valor diferente al modificar lo puntos de referencia. En la terapia sistémica el recurso llamado  “reframing” responde a la ley de contraste. Si por ej. la pérdida del trabajo, se compara con otras situaciones menos importantes, por (perder el tren, olvidar hacer un llamado), entonces cobra una relevancia casi dramática, y si, en cambio, se la compara con situaciones más graves como perder la salud, o perder a un ser querido, entonces no parece tan grave. El concepto de “relativizar”  comparar con situaciones peores, funciona en base a la ley del contraste.
Otro ejemplo podría verse en personas que, teniendo una pobre autovaloración, necesitan rodearse de personas que perciban como  inferiores en algún aspecto para, por contraste, sentirse más importantes.
(En construcción…)

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Adolescentes usan Facebook para terminar sus relaciones.

El famoso Facebook...

El famoso Facebook...

Después de un mes de relación, Gabriela (20) y su novio decidieron hacerlo más oficial y cambiar el estado de su Facebook a ‘estoy en una relación’ (ver recuadro). Pero la estabilidad no duró mucho tiempo, y un mes después, Gabriela no aguantaba más y quería terminar todo contacto con él. El problema era que no lo vería en cuatro días ‘y no estaba dispuesta a esperar tanto para decírselo en la cara’. Una amiga le dio la idea: ‘Patéalo por messenger, da lo mismo, hazlo como quieras’. Gabriela fue más radical y al llegar a su casa lo primero que hizo fue ir al computador y cambiar su estado de Facebook por ’soltera’. – ‘¡Oye, qué pasó! ¿Te pusiste soltera?’, le dijo su aludido novio por messenger, minutos después. – Sí, de hecho… terminamos. Y con ese diálogo cerraron el capítulo y no volvieron a verse nunca más. Terminar una relación por las actuales redes sociales como Facebook, Twitter o Messenger se está transformando en la salida perfecta para los adolescentes. Un fenómeno que especialistas reconocen y creen que se convierte en un camino fácil para evitar el desagrado de tener que decirle a una persona que una relación ya no va más, mientras que los jóvenes ocupan la estrategia como algo natural. Una encuesta del sitio británico http://www.lovehearts.com reveló que el 48% de menores de 21 años había terminado su relación por este tipo de redes sociales. Aunque la situación no se limita sólo a los más jóvenes, porque el 18% de personas entre 22 y 30 años, también lo había hecho de ese modo. ESCONDIDO EN LA TECNOLOGIA Gustavo tenía una clásica relación tormentosa, de esas que terminan y vuelven a cada rato. Pero la manera en que terminó definitivamente no fue nada de grata para él. Un día llegó a la casa de un amigo muy mal, porque recién había peleado con su novia. En la noche, cuando se puso a revisar su Facebook, se llevó la sorpresa de que su novia se había declarado como soltera sin avisarle. Gustavo la llamó inmediatamente por teléfono para preguntarle qué había pasado, si sólo había sido una pelea no más, pero ella le contestó que ‘para qué iba a poner que estaban de novios si ya no había vuelta que darle a la relación’. ‘Estamos viviendo una revolución tecnológica y eso está cambiando la sociedad. La tecnología está ingresando a la vida cotidiana y un adolescente de ahora nació con ella. A nosotros los adultos nos sorprende, pero para ellos es muy normal. Pero el hecho de que terminen de esta manera sus relaciones es algo que veo muy seguido en la consulta, aunque lo comentan a la pasada, casi como una anécdota más, con mucha liviandad’, dice Juan Pablo Westphal, sicólogo infanto juvenil de la Clínica Santa María. Las razones que tienen para terminar de esta manera, dice la psicóloga de la Universidad de Chile Ana María Puga, tienen que ver con el contexto en que viven y los nuevos códigos que han establecido. ‘Es una clave aceptada, quizás ni siquiera es por cobardía, sino que simplemente así son las cosas ahora. Los adolescentes se mueven con bastante más desapego que las generaciones anteriores, y creo que eso también tiene que ver con que los padres ya no están seguros si los códigos antiguos sirven tanto actualmente’, dice. Westphal agrega que la tecnología permite que sea más fácil no encarar un problema, mitigando el sufrimiento que generaría vivir la situación presencialmente. ‘Al tomar una decisión de este tipo, el joven se compromete poco y se angustia poco también. Evita una situación desagradable, es una especie de sedante para quien lo asume, porque es más fácil hablarle a un aparato que a una persona’. Fuente: LaTercera

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