Archive for diciembre, 2008

Cumbia Villera: ¿El ruido de los olvidados?

Por María Soledad Barría

Una de las tantas imágenes de estas agrupaciones.

Una de las tantas imágenes de estas agrupaciones.

La mitad de la población vive por debajo de la línea de la pobreza. La delincuencia aumenta. La droga se instala en cada lugar posible. El sistema educativo está en crisis desde ya hace muchos años. En tanto que el desempleo crónico está arruinando una generación de jóvenes.

Éste es el contexto social que vive la Argentina hoy. Por eso para hablar del fenómeno de la cumbia villera, también hay que tener presente que, como en el caso de la mayoría de los “fenómenos”, éste ha sido absorbido por el mercado.

El propósito de este ensayo es dar cuenta del proceso de identificación que se produce entre los sectores populares que consumen este subgénero musical con relación a su líder o cantante por un lado y por el otro, establecer qué es lo que se produce respecto de las otras clases sociales.

Utilizando las letras como una herramienta de análisis: ¿Se puede establecer que se da una “revalorización” de lo que pueden ser considerados como rasgos estigmáticos? [1].

¿Cuál es la imagen instalada?, ¿De qué hablan las letras de las canciones? ¿Hay un intento por legitimar esa situación a través de las letras?

Desde el espacio social que es originado este fenómeno, ¿Se puede considerar que exista una lucha por imponer sentido o sólo muere en la “reproducción de historias”?.

El consumo ha generado un proceso de mercantilización de estas historias contadas bajo esta forma. Las letras describen la exclusión social sin metáforas. ¿Se da una “naturalización” de esta condición narrada por medio de las letras? ¿Se vacía su contenido? ¿Qué pasa con los “otros” y los “nosotros” en cuanto al uso de este tipo de música?

Un buen punto de partida es la definición de popular. La misma es de carácter negativo, se recorta de todas aquellas cosas que no abarca. Es decir, lo popular se opone a la alta cultura, o a la cultura dominante. En consideración, la misma no puede sujetarse a un catálogo fijo, sino que está en constante cambio de acuerdo a las condiciones sociales y materiales de un determinado momento histórico.

Para Stuart Hall [2], la cultura popular, en un período dado, contempla las formas y actividades, cuyas raíces están en las condiciones sociales y materiales de determinadas clases y que hayan quedado incorporadas a tradiciones y prácticas populares. De esta forma, Hall reconoce que existe una relación de tensión entre cultura dominante y cultura popular. O sea, existe un proceso en el que se articulan las relaciones de dominación y subordinación y en el cual, algunas cosas son activamente marginadas para que otras ocupen su lugar. No hay clasificaciones estancas que sirvan para encasillar los contenidos de la cultura popular. Lo que da significado a un símbolo es el campo social en el que se incorpore y las prácticas con que se articule. Los símbolos van cambiando: el rebelde que hoy canta canciones populares, mañana aparece en la tapa de una revista de moda…

En nuestro país, el auge del fenómeno “cumbia villera” surge como una nueva forma de expresión de la realidad, de las clases marginadas de nuestra sociedad y también como un nuevo producto para colocar en el mercado.

Dicho fenómeno se ha incorporado a nuestra sociedad: “todos los argentinos de cualquier edad, clase social o situación económica conocen los hits de la cumbia villera que ha llegado a toda la sociedad, sin importar si pertenecen o no a las villas” [3]

Así mismo, el cantante de “Flor de Piedra”, Juan Carlos “Monito”, opina que la respuesta de la crítica frente a las letras de la cumbia villera, “son solo testimonios que hacemos (…) para los barrios de emergencia, que son las villas, son testimonios de la realidad de lo que pasa ahí, la alta sociedad ve que esta gente existe y no hacen nada por ellos. Nosotros reflejamos eso y queremos mandar un mensaje. (…) “Cantamos lo que nuestro publico necesita gritar. Pero lo más importante es que la gente además de sentirse identificada se divierte… “ [4]

Por otra parte, podemos decir que las realidades sociales son productos de un determinado uso lingüístico, son significados construidos mediante el lenguaje.

De esta manera, el lenguaje nunca es neutral. Impone una perspectiva, un punto de vista, sobre el mundo y sobre el uso de la mente respecto a ese mundo. La relación entre el hombre y la realidad social está mediatizada por el lenguaje, al igual que los sentidos y valores que se le asignan a esa situación. Incorporar un lenguaje es incorporar una cultura, con sus valores y formas de asignar significados.

Lo dicho hasta ahora presupone la existencia de un lenguaje, pero también la existencia de diferentes usos de esa lengua, algunos de los cuales son legítimos y otros estigmatizados.

Las diferentes estructuras sociales originan diferentes sistemas de habla, o códigos lingüísticos. Cuando un niño aprende a hablar, o sea, aprende los códigos específicos que regulan sus actos, aprende los requisitos de la estructura social. Asimismo, cada vez que el niño habla, o escucha, se refuerza la estructura social de la que él es parte y se restringe su identidad social.

En el caso de las letras de la cumbia villera se observa la marcada diferencia que existe entre la gente que pertenece y vive conforme a las pautas de la villa y la que se encuentra fuera de ese territorio. Se sabe que la mujer es “fácil”, que los políticos son corruptos, que la policía los reprime constantemente, que el Estado los olvida, que los “pibes afanan” por necesidad en algunos casos, reiterada alusión de las drogas y el alcohol como la mejor opción para “evadirse de la realidad”, para divertirse.

En las letras se describe el contexto social según los códigos de la “calle”, los códigos de la droga, la jerga delictiva, entre otros. Todo expresado en un lenguaje para nada rebuscado; pero que describe perfectamente cual es el ambiente en el que se vive, la realidad de las cosas, cómo las viven y las sienten:

“Con tan solo 15 años/ y 5 de alto ladrón/ con una caja de vino/ de su casilla salió/ fumando y tomando vino/ intenta darse valor/ para ganarse unos mangos/ con su cartel de ladrón/
pero una noche muy fría/ el tuvo un triste final/ porque acabo con su vida una bala policial/ y hoy en aquella esquina donde su cuerpo cayo/ hay una cruz de madera/ que recuerda al pibito ladrón”
[5].

En otras palabras, los códigos son, desde esta perspectiva, dispositivos de posicionamiento culturalmente determinados. Se presenta además como un principio regulador estructurado y estructurante. Estructurado, porque es generado por la división del trabajo y las relaciones de poder y relaciones de clase que existen en la sociedad; y estructurante porque un individuo al adquirirlo se apropia de la cosmovisión de la clase social a la que el código pertenece. Así, cada vez que el sujeto habla en un determinado código mantiene, reproduce y legitima la distribución de poder de la sociedad.

Otro autor como Bernstein [6], de alguna manera “pule” este concepto y afirma que dentro del mismo lenguaje existen diferentes códigos, con diferentes categorías, correspondientes a determinadas clases sociales y que un individuo, al adoptar un código específico, asume los valores inherentes a él, con lo que restringe y reafirma su identidad social.

De esta forma, cada texto es una forma de relación social hecha visible, palpable.

A modo de ejemplificación:

“… adonde están los fumancheros / levanten las manos, el que no es un cheto/ esta noche hay que festejar a los / chetos vamos a matar/ la locura es un placer que el loco/ conoce / eso un cheto lo desconoce… “ [7]

En relación con este subgénero musical a esta manifestación se la puede considerar como un termómetro del “estado de la moral”, en un país donde pierden hasta los que hacen lo correcto para estar en el sistema.

Pablo Lescano (creador de “Damas Gratis”, productor de “Yerba Brava” y “Supermerk2” entre otras) interpreta que la llegada de su música a “discos chetas” como “venganza de clase” [8]. Según él, cualquiera que haya participado de un casamiento, o una fiesta de 15 sabe a que hora llega el turno de “Damas gratis” y Cía.

Pablo Schanton [9] habla sobre este tipo de música como “El ruido de los olvidados” dentro del concepto presentado por el periodista mencionado cabe preguntar si, éste tipo de música es la de los marginados.

Es decir, éste fenómeno, se presenta como una “bandera de lucha” contra la violencia “de arriba”, la que se traduce en los altos índices de desocupación y en la desigualdad de oportunidades.

Bourdieu [10] dentro de su concepción teórica, agrega que siguen apareciendo dentro del territorio diferentes usos del lenguaje, cada uno de los cuales tiene diferente valor social. Estos diferentes usos tienen que ver con la pronunciación o formas gramaticales.

A los efectos del tema expuesto esto daría cuenta de lo escrito anteriormente:

…”pa´ que tomo porquería/ ya le eh quemado su jetsei/ (…)/ el mercede´ y las pastillas…” [11]

Identidad y contexto

Los líderes de estos grupos comparten al igual que sus seguidores el mismo

La promoción descarada del consumo de drogas ilegales es común en estos sujetos.

La promoción descarada del consumo de drogas ilegales es común en estos sujetos.

origen social, la misma cotidianeidad, por lo que es más fácil encontrar una identificación dentro de la estructura social. Altos índices de desocupación, desigualdad de oportunidades, marginación, exclusión, prejuicios.

Dentro de este contexto es fundamental destacar que tanto los lideres de la cumbia nacida en las villas, como los seguidores realizan una valoración positiva por ejemplo, de su estilo de vida, resignifican los rasgos negativos convirtiéndolos en elementos “distintivos” de su condición social. No solo hacen una defensa desde el uso del código, por medio de sus letras también lo hacen desde su lugar dentro de la estructura social; desde las marcas que los caracterizan, formas de vestir, (el estereotipo común seria: tatuajes, indumentaria deportiva, pañuelo sirio, etc…Por citar algunos rasgos), lugares que acostumbran frecuentar…

En Argentina está arraigada (en base a cierta representación social) una manera de percibir a los habitantes de la villa un tanto prejuiciosa, no sólo están al “margen” del sistema social, son “delincuentes”, “ignorantes”, “drogadictos”, “vagos”, “feos” “negros” y “sucios” [12]; como si esos calificativos fueran exclusivos de una clase social, o abarcasen a la totalidad de ese sector, solo por vivir en determinada zona de la ciudad.

La exclusión en la sociedad crea mundos donde emergen culturas alternativas, donde se vuelve a crear el lenguaje. En la cumbia villera se hacen “escuchables” los prejuicios sociales que pesan sobre la villa, por ejemplo:”El marginado”. “Yerba Brava” cuenta la historia de un joven a quien se le cierran las puertas en el baile por su color de piel y su origen villero:

…”Y ahora que esta mas grande/ y al baile se quiere colar/ el rati con bronca le gritan/”negro villa, vos no entras”. [13]

Así, la cultura es un proceso social total donde los hombres definen y configuran sus vidas. Hay procesos culturales que se dan en contextos desiguales a los del poder económico y político, generan modos de comunicación distintas, jergas propias que, marcan distancia. Se valoran unas formas y no otras. Las palabras que se elijan para referirse a algún hecho van a dar cuenta de la forma de concebir la dimensión de lo social.

Por eso es interesante tener presente que este fenómeno propio de las clases populares no se presenta de forma idéntica en todas las sociedades. En Comodoro Rivadavia [14] si bien comparte los rasgos más significativos, sobretodo en cuanto al ritmo (más que a las letras) y tienen en común hablar de la identificación de sus seguidores para con el grupo, no se presenta de forma tajante la diferencia entre los distintos grupos sociales. Al menos de forma explicita no se menciona nada acerca del “otro” como pueden ser los “chetos”. Y en este sentido, según las declaraciones de Cesar Díaz Cantante de “La Furiosa”; se induce que existe un público más heterogéneo:

“…por ahí nos sorprende que tenemos un público muy variado o sea tenemos gente que nos sigue o sea que son de barrio bajo de pocos recursos y que por ahí te dicen “mira, loco gaste la ultima moneda que tenia pero mira compre tu disco” o “tenia 6 mango y vine y me lo gaste acá en la entrada para (…)” bueno como te decía recién… eh… el publico de gente adinerada y gente de clase media, o sea abarcamos todas las clases sociales, que por ahí no tenemos problemas en ese sentido…” [15]

Tal vez la diferenciación se percibe cuando el cantante, determina que el hecho de hacer este tipo de música le permitió tener contacto con gente según él, adinerada:

…”hemos tocado en lugares donde nunca nos habíamos imaginado tocar, como bueno… hoteles importantes de la cuidad como es el hotel Lucania o el Austral hotel… bueno… justamente esta noche tenemos una actuación ahí y de repente esa fiesta estamos rodeados de gente muy adinerada y… y que alguien que cante los temas de nosotros no sentimos marginación por otra clase de gente…” [16]

En otro sentido, Bourdieu, siguiendo la lógica del capitalismo, resignifica palabras, como capital cultural, mercado lingüístico, valor, mercancía, oferta, demanda etc… Y distingue el mercado como el lugar donde se intercambian los bienes lingüísticos, es decir que hay un intercambio simbólico. Hay un mercado lingüístico cada vez que alguien produce un discurso dirigido a receptores capaces de evaluarlo, apreciarlo y darle un “precio”.

Aplicándolo al caso de la cumbia villera podemos mencionar que, las letras de las canciones de este estilo adquieren “cierto” valor en el “mercado” (lingüístico) de valores porque tienen una “demanda”, que está vinculada también con el hecho de que dicho fenómeno pasó a formar parte de la industria cultural. De este modo, la marginación se recubre con los “vestidos” del mercado. Es un espectáculo con letras que hablan de robos, gatillo fácil, razzias, prostitución, aguante, falopa y birra, genera discos de platino… en 4 meses “Yerba Brava” vendió 60.000 de “Corriendo la coneja”.

Recuperamos a Bourdieu porque su pensamiento nos sirve para analizar esta situación y coincidimos con él cuando establece que lo que también constituye un modo de conocer las clase o una fracción de ella es el barrio en el que viven sus miembros, la es-cuela a la que envían a sus hijos, los lugares a los que van de vacaciones, lo que comen y la manera en que lo comen y por supuesto la música que escuchan y el porqué la escuchan. Por lo que entonces, los rasgos lingüísticos nunca pueden estar separados del conjunto de propiedades sociales del locutor: postura, fisonomía, cosmética, vestido, etc. estilización (tanto en el lenguaje como en la forma de vestirse, los movimientos, las reacciones, etc.).

Por eso siguiendo desde esta perspectiva decimos que los cantantes de cumbia villera en su mayoría sostienen el mismo discurso, dicen cantar para que se vea que esa gente existe y hay pobreza en las villas, que hay necesidades, que no acusen con el dedo aun chico que a lo mejor robó porque no tenia para comer, esos reflejos se ven en nuestra música y la gente se identifica mucho en ese sentido.

Sin embargo, es poco pretenciosa en términos de transformación social.

Acordamos al igual que Grignon y Passeron [17], que hay que tener en cuenta que los diferentes grupos hacen diferentes elecciones de acuerdo a las posibilidades materiales, pero también de acuerdo a sus grupos y preferencias. Ellos también Rechazan la idea de que una cultura pueda dominar estrictamente a otra porque para ellos la cultura es ambivalente.

Por eso retomando a Bourdieu sostenemos que los diferentes modos de producción cultural se diferencian por la composición de sus públicos, por la naturaleza de sus obras producidas y por las ideologías políticos-estéticas que expresan.

Las diferentes clases coexisten dentro de la misma sociedad. Los mismos bienes materiales y simbólicos en muchos casos son consumidos por los diversos grupos sociales; la diferencia se establece, más que en los bienes que son apropiados en la manera de usarlos. Por eso dentro de este contexto, lo que para unos puede ser representativo y una manera de “denunciar” algo para otros puede ser solo unos minutos de ritmo pasatista.

No hay que olvidar que los mensajes son polisémicos y la decodificación de estos será distinta según se trate de las diferentes subculturas que conforman la sociedad. Por lo que la apropiación de la música será distinta. Por eso es cierto y concreto que existen preferencias musicales según las clases sociales e incluso no todas hacen el mismo uso, en el caso de ser “consumidas” de forma masiva

Sin embargo, lo que si nos parece acertado resaltar es que una sociedad que produce a los “unos” también produce a los “otros” y sus comportamientos con respectos al dinero, a la droga o al sexo son distintos, aunque unos los ejerzan en un barrio de la periferia y otros en lugares “top”.

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El "villero" siempre despotrica al Rock a la hora de defender su "ideología". En la foto, Iron Maiden a pleno.

En este orden de ideas Laclau [18] afirma que las identidades se definen en forma negativa: se construye en relación al otro, según la “lógica de la diferencia” (lo que el otro no tiene es lo que me hace diferente). De esta manera, la referencia al otro es claramente constitutiva de la propia identidad. En Comodoro Rivadavia, el “fenómeno” villero sólo se limita a reproducir el ritmo, las letras no mencionan de una manera tan cruda la realidad de las “villas”, si hablan de adicciones y sobretodo de sentimientos referidos al sexo opuesto, pero aún no existe una producción más comprometida respecto a la realidad de los barrios marginados de esta ciudad.

A su vez, para Vattimo [19], con la reivindicación de identidades diferenciales y el surgimiento y expansión de los MIM [20],al mostrar esas identidades, generan sobre ellas conocimientos que antes no existían; éstos trajeron como consecuencia un grado de con-ciencia nunca antes alcanzado, respecto a las diferencias entre distintas culturas.

Por eso es importante destacar en este caso que si alguna vez existió un intento de denuncia a través de las letras, quizás fue en un comienzo.

Para finalizar podemos decir que a lo largo del trabajo desarrollado se comprobó que sí existe una revalorización de la “condición estigmatizada”. Se invierte la imagen negativa o mejor dicho se resignifican los atributos y de algún modo se los positiviza.

Así por ejemplo desde las letras se “transforma” al pibe chorro en un pibe que salió a robar por necesidad, que él si va preso mientras que los “verdaderos ladrones”, en alusión a los políticos en general, a los poderosos, los que si tienen (según la óptica de los cantantes de cumbia villera).

No obstante en este caso, hoy el sistema de producción de mercancías también ha absorbido este “fenómeno” dentro de su propio circuito. En su mayoría las personas los consumen, o los “digieren” sin detenerse a hacer demasiado análisis o lo que es peor, se está “naturalizando” tanto la pobreza, el desempleo, la marginalidad, la exclusión que nos parece “moneda corriente”. Se vacía el contenido hasta el punto de que muchas veces nos transformamos en meros espectadores, cuando en realidad somos “actores” dentro de este contexto social en el que hoy nos toca vivir.

Desde el espacio social en donde es originado este fenómeno se reproducen historias. Pero estas historias no las cuenta sólo la cumbia villera, lo hace el rock, el tango, otros estilos musicales no sólo en Argentina ya que hay problemas que son universales.

Nosotros en tanto seres sociales, construimos la realidad a través del lenguaje, éste nunca será neutral porque impone un punto de vista y una relación con el mundo que nos rodea.

Entonces, si bien el panorama social está compuesto por cada vez más identidades fragmentadas cuyos estilos de vida son difundidos por los medios de comunicación. Estas nuevas identidades son constituidas en relación al otro. Por eso es fundamental desde nuestras individualidades generar una conciencia crítica de la realidad que nos transmiten los medios. Repensar qué es lo que nos están queriendo decir, ¿quién? ¿por qué?, ¿ Desde qué posición lo hace?, pero sobretodo para no transformarnos en “espectadores”; para que las historias que dicen dar a conocer no sólo los lideres de la cumbia villera sino los cantantes de tantos otros géneros no mueran al terminar los tres minutos a lo sumo cinco que dura la canción.

Notas

[1] Goffman Erving (1970), resignifica el concepto de estigma tomándolo como una marca identitaria; esta impone una diferencia pero de forma negativa. Así, las características sociales como la vestimenta, el código que se utiliza indicara a que sector social pertenece una persona.
[2] Hall, Stuart. “Notas sobre la reconstrucción de lo popular”
[3] Tomado de una entrevista hecha acerca de la construcción de la identidad villera.
[4] Tomado de una entrevista hecha acerca de la construcción de la identidad villera.
[5] Canción popular. Pibes chorros. “El pibito ladrón”
[6] Berstein, Basil.(1994)
[7] Canción popular. Damas Gratis. “El vago fu manchú”
[8] La construcción de la identidad villera.
[9] Suplemento “Ñ”. (23/02/04)
[10] Bourdieu las asocia con diferencias sociales de los locutores. Para el autor hay una relación entre los sistemas estructurados de diferencias lingüísticas y los sistemas estructura-dos de diferencias sociales. Así hay sistemas expresivos, ya constituidos y caracterizados por su posición en una jerarquía de estilos, que expresa la jerarquía de los diferentes grupos. Hablar es apropiarse de uno de estos sistemas expresivos que dejan sus huellas en quienes lo utilizan. (1985)
[11] Canción popular. Damas gratis “El supercheto”
[12] revista Debate, febrero 2004.
[13] Vera, Gonzalo (2003)
[14] Centrándonos en la entrevista realizada el 30/10/04 a Cesar Díaz, cantante de la banda ” La furiosa”. Ellos hacen cumbia villera.
[15] Extracto de la entrevista realizada el 30/10/04 a Cesar Díaz, cantante de la banda “La furiosa”.
[16] Extracto de la entrevista realizada el 30/10/04 a Cesar Díaz, cantante de “La furiosa”
[17] Grignon y Passeron: Lo culto y lo popular. Miserabilismo y populismo. (1991)
[18] Laclau, Ernesto: Sujeto de la política y política del sujeto. (1996)
[19] Vattimo, Gianni: La sociedad transparente. (1990)
[20] MIM: medios de información masiva.

Bibliografía

  • Revista Debate, “los códigos de la cumbia villera. Feos sucios y malos”, febrero 2004.
  • Revista de cultura “Ñ”, Diario Clarín, “piquetes de sábado por la noche”, febrero 2004.
  • Goffman, Erving. “Estigma. La identidad deteriorada”. Bs. As, Amor-rortu, 1970.
  • Hall, Stuart. Notas sobre la reconstrucción de lo popular.
    Laclau, Ernesto, “Sujeto de la política y política del sujeto en emancipación y diferencia”. Bs. As. Ariel, 1996.
  • Vattimo, Giani. “La sociedad transparente”. Barcelona, Paidós, 1990.
    Grignon Claude y Passeron Jean Claude. “Lo culto y lo popular.
  • Miserabilismo y populismo en sociología y literatura”. Bs. As. Nueva Visión, 1991.
  • Bourdieu, Pierre. “¿Qué significa hablar? Economía de los intercambios lingüísticos”. Madrid, Akal, 1985.
  • Berstein, Basil. “Códigos, modalidades y el proceso de reproducción cultural: un modelo en La estructura del discurso pedagógico”. (Clases, código y control. Volumen IV), Madrid, Morata, 1994.
  • Berstein Basil. “Códigos amplios y restringidos: sus origines sociales y algunas consecuencias”.
  • Ervin- Trip. “Un análisis de la interacción de la lengua, tema y oyente”.
  • Vera, Gonzalo, “Cumbia villera: la construcción de una identidad para la resistencia”.
  • Sandoval, Luis. “Comunicación e identidad social. Apuntes sobre Lavov, Bruner, Berstein y Bourdieu”. Modos de la Comunicación Social, 2004.
  • Sandoval, Luis. “El representacionalismo y mas allá, apuntes sobre filosofía del lenguaje y comunicación”. Modos de la Comunicación Social, 2004.
  • Sarlo, Beatriz. “Escenas de la vida posmoderna. Intelectuales, arte y videocultura en la Argentina”, Bs. As., Ariel, 2001.
  • Raiter, Alejandro y Cía. “Representaciones sociales”. Eudeba, 2002.
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El proceso sináptico

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Cuando el potencial de acción llega al extremo de la fibra, debe pasar a la siguiente neurona. Primeramente se pensaba que la fibras de unas neuronas se continuaban con las fibras de otras, de manera que la señal podía pasar directamente de la una a la otra. Pero cuando el sistema nervioso se estudió con más detalle, se vio que el final de una fibra estaba separado de la siguiente por un pequeño espacio, así que era preciso algún mecanismo para que la señal “saltara” ese espacio y pasara a la siguiente neurona. Hoy sabemos que las señales “saltan” el espacio mediante una señal química. Cuando el potencial de acción llega al extremo de la fibra, hace que esta libere una sustancia química, que se denomina neurotransmisor, el neurotransmisor se une a la membrana de la siguiente neurona, y puede hacer que se produzca un potencial de acción en la siguiente neurona. Esta conexión entre una neurona y otra mediante la liberación de un neurotransmisor, se denomina sinapsis.

En la terminal de la fibra existen vesículas que contienen moléculas del neurotransmisor. Cuando el potencial de acción llega al terminal, hace que las vesículas se fusionen con la membrana plasmática y se libere el neurotransmisor al exterior. Este se une a receptores, que son moléculas en la membrana de la siguiente neurona. Al unirse el neurotransmisor con su receptor produce cambios, que pueden ser por ejemplo, que se abra un canal para el paso de iones. Esto puede hacer que se produzca otro potencial de acción en la siguiente neurona. En otros casos, sin embargo la unión del neurotransmisor puede producir otros efectos, por ejemplo, dificultar que se produzca el potencial de acción.

image005El receptor tiene en su superficie un lugar donde se une la molécula del neurotransmisor, de manera que solo el neurotransmisor para el que está diseñado se une a ese receptor, porque otros neurotransmisores no “encajan” en el lugar de unión. El resultado es que cada neurotrasnsmisor produce unos efectos determinados, dependiendo de a qué receptores se una. Tras activar el receptor, el neurotransmisor se separa del mismo y es eliminado rápidamente, para evitar que siga haciendo efecto durante demasiado tiempo. En algunos casos el neurotransmisor es destruido por enzimas, otras veces es vuelto a captar por la terminación de la fibra nerviosa y encerrado en vesículas para ser utilizado de nuevo.

Las sinapsis puede exitadoras o inhibidoras.

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La sinapsis no son simples repetidores que transmiten la señal de una célula a otra. Son más bien como interruptores que permiten el paso de la señal, o no lo permiten, según estén abiertos o cerrados. Si la sinapsis deja pasar el potencial de acción, la señal llega a su objetivo, y se produce una respuesta. Si la sinapsis no deja pasar la señal, la respuesta no se produce. Algunas sinapsis dejan pasar el potencial de acción, y son equivalentes a un interruptor cerrado. Otras sinapsis, en cambio dificultan el paso de la señal, es como si abrieran el interruptor.

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Estas sinapsis que dejan pasar o no las señales nerviosas, son las responsables de todas las respuestas del sistema nervioso. Por ejemplo, cuando tocamos un objeto caliente, retiramos la mano inmediatamente. Esto es un ejemplo muy sencillo de un comportamiento, en que un estímulo (el calor) produce una respuesta (el quitar la mano). El calor produce potenciales de acción en las fibras nerviosas que hay en la piel, estos potenciales se propagan por la fibra hasta la médula espinal. Allí el potencial de acción pasa a través de varias neuronas, y finalmente vuelve por la fibra del nervio motor al músculo que produce el movimiento de retirar la mano. Pero si hacemos un esfuerzo de voluntad, podemos mantener inmóvil la mano sin retirarla. En este caso, las fibras que vienen del cerebro forman sinapsis inhibidoras que interrumpen la transmisión de la señal que viene de la piel, de manera que esta señal no llega al músculo y no se produce el movimiento.

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El Conductismo

conductismoEs la filosofía especial de la psicología como ciencia del comportamiento, entendido éste como la interacción entre el individuo y su contexto físico, biológico y social, cubriendo así un amplio rango de fenómenos psicológicos en los planos lingüístico-cognitivo, emotivo-motivacional y motor-sensorial.

La filosofía especial es una filosofía de la praxis. Como tal, surge de las labores mismas del quehacer psicológico y se encarga de discutir sobre los supuestos, extensiones y posibilidades de su dominio teórico y aplicado, así como de fijar posición y fomentar una actitud no reduccionista (ni fisiologista ni mentalista) para buscar soluciones a los problemas de la disciplina (conductismo radical).

El conductismo depende de una filosofía general de la ciencia en psicología, un asunto que aún no está totalmente dilucidado. Ontológicamente lo definitorio es el materialismo monista y el determinismo. Epistemológicamente para los conductistas post-skinnerianos la filosofía es el “contextualismo”, que considera la conducta como “acto en contexto”. O sea que ocurre en el marco de una determinada circunstancia cuyo análisis no se puede obviar. Desde este punto de vista el contextualismo es una forma de pragmatismo seleccionista. Para los interconductistas es importante la filosofía analítica. Principalmente la seminal en los trabajos de Ryle y del segundo Wittgenstein. También se puede reconocer aquí algo de materialismo dialéctico en los trabajos de Ribes. En cuanto a concepciones sobre evolución científica, algunos citan a Laudan (evoluciones graduales) por oposición a Kuhn (revoluciones). De otro lado, los adeptos al conductismo psicológico (Staats) hablan de “positivismo unificado” (post-positivismo).

En cualquiera de los casos, todas las vertientes filosóficas señaladas tienen claras diferencias con el positivismo lógico, en tanto reconocen un papel destacado a la conformación social del ambiente y del individuo. Asimismo se diferencian del mecanicismo, en tanto consideran en el análisis interrelaciones complejas de variables interactuantes.

El análisis experimental del comportamiento

Es la teoría-metodología, donde se formulan las categorías, las unidades analíticas, los parámetros, los paradigmas de investigación, y las leyes y principios implicados en el manejo de los datos. Cabe destacar aquí las ecuaciones que cubren todo el espectro organísmico y situacional que está implícito o explícito en un episodio de conducta. La más conocida de dichas ecuaciones es la comprendida en la fórmula: K = f [E,O,R,C], que significa que un segmento de conducta en un momento determinado (K) es función (f) de las interrelaciones establecidas entre los factores estimulares (E), organísmico-disposicionales (O), de respuesta o clases de respuesta respondientes y operantes (R), y las consecuencias que fortalecen a estas últimas (C).

Los paradigmas de investigación centrales desplegados son los del condicionamiento clásico y condicionamiento operante, así como sus diversas combinaciones y formas de presentación. Estos paradigmas son equivalentes a los “ejemplares” de Thomas Kuhn, pues desde sus modos básicos de ocurrencia empírica se desprenden leyes, teorías, aplicaciones e instrumentación juntas. Gracias a la investigación en estos rubros se han obtenido una gran cantidad de regularidades que desembocan en la formulación de principios aplicativos (como por ejemplo el reforzamiento, la extinción, el castigo y el contracondicionamiento). Algunos enfoques conductistas no radicales son puramente metodológicos (vertientes E-R), y otros además de ello sólo son parcialmente conductuales (vertientes E-O-R).

La ingeniería del comportamiento

Involucra lo tecnológico: todas aquellas elaboraciones procedimentales que, ligadas de alguna manera a los paradigmas de investigación básica y sus combinaciones, se han desarrollado como aplicaciones efectivas. Puede definirse como “la aplicación de conocimientos científicos para la elaboración, perfeccionamiento y manejo de técnicas de establecimiento, mantenimiento o eliminación de conductas”.

Ello supone que el comportamiento humano (sea de tipo cognitivo-lingüístico, emotivo-motivacional o motor-sensorial) es susceptible de describirse legalmente, y que sus operaciones de evaluación, diagnóstico y tratamiento de problemas acuden al manejo tentativo de dichas regularidades.

A menudo se identifica la ingeniería conductual con el rótulo de Análisis de Conducta Aplicado, conjunto de acciones mediante las cuales el psicologo aplica en diferentes contextos, y para solucionar problemas socialmente relevantes desde los conocimientos aportados por el análisis experimental del comportamiento.

Historia

Los estudios darwinianos sobre la evolución de las especies y los de la

Watson

Watson

fisiología experimental de fines del siglo XIX, auspiciaron, junto con la filosofía materialista, la aparición de formas de pensamiento más avanzado con respecto a las ciencias humanas.

Comenzando el siglo XX, John B. Watson defendió la idea de una psicología que consideraba valiosa la conducta en sí misma como objeto de estudio. Esto fue una innovación sustancial con respecto a la psicología del momento, la cual usaba el método de introspección y consideraba el estudio del comportamiento como una práctica menor. El conductismo representó una aproximación radicalmente diferente.

Watson estudió el ajuste de los organismos a sus entornos, más específicamente los estímulos o situaciones particulares que llevan a los organismos a comportarse. Sus acercamientos estaban influenciados principalmente por el trabajo del fisiólogo ruso Ivan Pavlov.

Con el tiempo, surgieron dos grandes tipos de variantes conductuales: una radical y una metodológica o mediacional. La primera de ellas (desarrollada por B.F. Skinner) se centró en las relaciones funcionales que establecen los organismos con su ambiente, con énfasis en la ley del efecto, es decir, en la manera como las consecuencias de lo que hacemos regula la emisión de nuestra conducta futura (conducta operante). La segunda (desarrollada por Hull y Tolman entre otros), sobre la base de los reflejos condicionados introdujo un factor (o variable) interviniente que podía ser neurofisiológica o mental, según el caso.

A pesar de las obvias diferencias entre estos tipos de conductismo, debido a que el segundo de ellos obtuvo mayor difusión e incluso se ligó a la filosofía del positivismo lógico, frecuentemente se han confundido las propuestas, estereotipando a Skinner como un teórico E-R, y a los demás como E-O-R.

A mediados de los años cincuenta, las deserciones y reacomodaciones de influyentes conductistas como G. A. Miller, J. Bruner y C. Pribram, y, entre otras cosas, la apertura de Ch. Osgood a la psicolingüística, produjeron una grave escisión que culminó en el desgaje de la llamada psicología cognitiva, lo que se agudizó con la crítica del lingüísta Noam Chomsky al libro Conducta Verbal de Skinner (una réplica de K. MacCorquodale a Chomsky desvirtúa dicha crítica).

A partir de allí adversarios y neófitos comenzaron a hablar de una supuesta “crisis” del conductismo y su supuesto reemplazo como “paradigma dominante” (que nunca lo fue) dentro de la psicología. Sin embargo, paradójicamente es en las décadas de los 60’s y los 70′ en que eclosionan gran cantidad de técnicas y trabajos aplicativos en los rubros de terapia y modificación de conducta, ambos agrupables dentro de la categoría de “ingeniería conductual” debido al entroncamiento entre las tecnologías de control por el estímulo (de base respondiente) y de administración de contingencias (de base operante). Ya en los 80’s hay una eclosión aún más impresionante de técnicas que, bajo el membrete de conductuales, conductual-cognitivas, cognitivo-conductuales y contextuales, se hacen indispensables para trabajar problemas diversos.

Paralelamente han emergido gran cantidad de variantes teóricas conductuales que hasta el presente siguen en vigencia, abordando el comportamiento complejo, la personalidad y el lenguaje de diversas maneras, ciñéndose a coordenadas científicas.

Pavlov

Pavlov

Resumiendo, sobre la base de los estudios de Ivan Pavlov (reflejos condicionados) y Thorndike (ley del efecto), John B. Watson es el fundador del conductismo, continuando en la siguiente generación B.F. Skinner (conductismo operante), J. R. Kantor (interconductismo), C. Hull y Edward C. Tolman (conductismo mediacional), actualmente se destacan E. Ribes (conductismo de campo), A. W. Staats (conductismo psicológico), S. C. Hayes (teoría de marco relacional), H. Rachlin (conductismo teleológico) y J. Staddon (conductismo teórico) dentro del conductismo radical; H. J. Eysenck y J. Wolpe (enfoques E-R) dentro del conductismo metodológico; así como A. Ellis (enfoque racional emotivo conductual), Arnold A. Lazarus (enfoque multimodal) y A. Bandura (enfoque sociocognitivo) dentro del conductismo E-O-R. También la propuesta teórica y metodológica de Josep Roca i Balasch (Psicología Naturalista).

Aplicaciones

Los trabajos de investigación sobre los principios del aprendizaje son el marco sobre el que se han desarrollado múltiples tecnologías de ingeniería del comportamiento, como la Terapia de Conducta, la Modificación de conducta, el Análisis Conductual Aplicado, e inclusive algunas formas heterodoxas que incorporan otras nociones teóricas y filosóficas (las terapias conductual-cognitivas y las cognitivo-conductuales).

Con ellas resulta posible el tratamiento de una inmensa variedad de problemas en los campos clínico, educativo, comunitario y organizacional, la salud, el deporte, las emergencias, la gerontología y la psicopatología, entre otros, con unos índices de eficacia razonablemente altos. Cabe destacar que los sujetos de intervención pueden ser tanto individuos y parejas, como grupos sociales y familiares.

Entre las numerosas técnicas disponibles se encuentran las de exposición en vivo (p. ej. reforzamiento positivo, moldeamiento, extinción, castigo positivo y negativo, etc.), las de exposición en fantasía (reforzamiento encubierto, inoculación del estrés, desensibilización sistemática y otras), las de entrenamiento en autorregulación de competencias (autocontrol, manejo de la ansiedad, habilidades sociales, etc.), y de reestructuración racional (p. ej. solución de conflictos, aceptación y compromiso, entrenamiento autoinstruccional, etc.). Es de notar que las técnicas más complejas -en las que suelen intervenir el lenguaje y los llamados repertorios “cognitivos”- incluyen los procedimientos empleados por las más simples.

Desde hace tiempo la División de Psicología Clínica de la APA (Asociación Psicológica Americana) ha evaluado la eficacia de los tratamientos psicológicos. En estos estudios se ve una gran predominancia de las técnicas mencionadas en las guías de tratamientos validados empíricamente.

Críticas

Las críticas de que suele ser objeto la psicología conductista en su conjunto puede categorizarse en cinco grupos. Antes de leerlas debe tenerse en cuenta que la mayoría de ellas posiblemente se basan en:

a) Malentendidos por desconocimiento de las tesis conductistas originales, o por incomprensión de la terminología científica utilizada para describir al ser humano.
b) Citas sacadas fuera de contexto, o a través de simplificaciones de lo que “alguien escuchó o leyó que otro dijo”, y etc.
c) Antipatías propias de posturas antagónicas con respecto a la conceptualización de la psicología como ciencia del comportamiento.
d) Exposiciones poco elaboradas, o bien sesgadas sólo en un sentido determinado, de algunos de los propios divulgadores conductuales, que se toman como si fueran descriptivas de un punto de vista doctrinario general.

Aun en el caso de ser válidas algunas críticas, éstas pueden ser aplicables a ciertos modelos conductistas y no necesariamente a otros.

Las críticas son:

I. Ignora la consciencia, los sentimientos y estados de la mente. No le asigna un papel a la personalidad, al Yo ni al “sí mismo”. No da lugar a la libertad, a la voluntad ni a la intencionalidad.
II. No intenta explicar los procesos cognoscitivos, la intuición, la información ni el proceso creativo. Ve al sujeto como un receptor pasivo.
III. Es mecanicista: concibe lo psicológico como un conjunto de respuestas ante estímulos. Descuida la dotación innata y el papel del sistema nervioso.
IV. Está desfasado del desarrollo actual de la ciencia. Trabaja con animales, asimilando su comportamiento al humano. Sus aplicaciones son envilecedoras (premios, castigos) y hasta brutales (descargas eléctricas, vomitivos, etc).
V. Es operacionalista: identifica los fenómenos con las esencias. Es una ideología importada, al servicio del poder, que mantiene la psicología como ciencia natural, no preocupada por los fenómenos sociales.

RESPUESTAS GENERALES:

  • Tanto el primero como el segundo grupo de críticas confunden “estudiar de otra manera” (que es la manera propia del conductismo) con “no estudiar”. En realidad, la psicología conductista tiene sus propios conceptos y métodos para abordar los llamados “estados de la mente” y los fenómenos cognoscitivos. El hecho es que utiliza otro lenguaje y una aproximación interaccionista, en vez del enfoque internalista típico de la psicología tradicional. Hay una cantidad inmensa de publicaciones conductuales que trabajan esos problemas.
  • El tercer grupo de críticas muestra cierta desinformación. Los análisis comportamentales se basan en una compleja estructuración interactuante de variables que provienen tanto del ambiente como del organismo. Basta revisar las ecuaciones conductuales de Kanfer y de Kantor para darse cuenta.
  • El cuarto grupo de críticas es de carácter inexacto. Si la psicología conductista estuviera desfasada del avance actual no estaríamos en la Década de la Conducta, Skinner no hubiera sido proclamado “El Psicólogo más eminente del siglo XX”, y la tecnología conductual no sería la más recomendada por los organismos oficiales de la psicología internacional para solucionar todo tipo de problemas psicológicos.
  • El quinto grupo de críticas tiene puntos atendibles y abiertos a discusión, exceptuando la ingenua acepción de “ideología importada” y pretender que no hay aplicaciones sociales. Al contrario, estas son las más efectivas que hay en la disciplina.

Skinner

Skinner

Principales figuras
Primera generación

  • Ivan Petrovich Pavlov
  • Edward Thorndike
  • John B. Watson

Segunda generación

  • Burrhus F. Skinner
  • Jacob R. Kantor
  • Clark L. Hull
  • Edward C. Tolman
  • Edwin Guthrie

Tercera generación

  • Hans J. Eysenck
  • Julian B. Rotter
  • Arthur W. Staats
  • Emilio Ribes
  • Steven C. Hayes
  • Ramon Bayés
  • Rubén Ardila
  • Albert Bandura
  • Alan J. Kazdin
  • Rocío Fernández Ballesteros
  • Joseph Wolpe

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